martes, 4 de septiembre de 2018

Cuadernos de viaje: Marruecos

     Curiosamente he empezado la libreta al revés. Desde la última hoja, sin saber por qué. ¿Quizá por miedo al resultado? Lo cierto es que lo que en principio iban a ser ligeros apuntes a grafito decididamente van a ser acuarelas, salga lo que salga. Todo es muy diferente, incluso la luz difusa del Atlántico.He visto dromedarios caminando por las playas.

El autobús se convierte en el lugar ideal para volcar las ideas acabadas de procesar. Una pasajera, en un asiento cercano, me ve enfrascada en mis apuntes. Me observa con curiosidad, con simpatía. "¿Y cómo te acuerdas de lo que ves?" me pregunta. Yo sólo sé que miro mucho y luego me dejo ir. Desde que hemos cruzado la frontera, Marruecos se ha revelado absolutamente lleno de cromatismos. Mujeres con chador, chilabas variopintas, mercados en la calle, céspedes verdes, multitud de banderas. Tetuán, , Tanger...Me dicen que cada ciudad tiene asignado un color .



Cuando no hay demasiadas paradas en el viaje ni tampoco mucho tiempo, lo tengo claro. Para la arquitectura, la fotografía. Para las figuras, retina, memoria y al papel. Mohamed nuestro guía, nos cuenta que muchos marroquíes no gustan de ser fotografiados. Hay que pedirles permiso, a veces lo deniegan. En el mercado de Tetuán efectivamente, una mujer de la tribu beréber, el pueblo del desierto, nos dice que no. La tendré que recordar.

Al segundo día, después de Tánger, Asilah se presenta como un bello ensueño en azules y blancos. Será nuestro destino por pocas horas. La baña el mar y la habitan gentes sencillas, limpias, amigables. Toda la frescura del Atlántico reflejándose en sus ropajes de color claro. La luz refulge.















He conocido a Abdel, un pintor local. Nos enseña sus trabajos en papel reciclado, enriquecidos con cúrcuma y café. Incansable recorre la medina en busca de clientes, promocionándose a sí mismo y explicando a quien se detiene con él el significado de su mundo interior. Nos llevamos dos obras suyas: unos músicos y un dibujo simbólico realizado en los colores de la ciudad, que nos resulta particularmente entrañable en este país. "Mujer enamorada de la vida"(reproducción a la derecha)

















Siguiente parada, Marrakech, la ciudad roja.
Mohamed nos cuenta que un sabio árabe oftalmólogo recomendó evitar el blanco en las viviendas, para que el exceso de sol reflejado no dañara los ojos de sus habitantes.. Esta vez no siento la poesía de Asilah. Nada queda de aquella  pureza del mar fuerte y de las casas color   turquesa. La plaza de Jamaa el Fna está llena de calor sofocante. Caballos en larga fila, olor muy fuerte a excrementos, un mono que chilla hastiado de ser blanco de fotos de pago . Animales de todo tipo. Demasiados...Dicen que Marrakech es la antesala del desierto,  un decorado diferente. Yo sólo sé que el gentío es inmenso. La percusión de los músicos no se detiene. Los fakires juegan con fuego, las familias se hacinan en torno a platos de carne especiada. Empiezo a sentir  cromatismos disonantes, colores a bultos, el ruido casi da miedo; dicen que la plaza está así hasta las 4 de la mañana, todos los días del año...

Al día siguiente llegamos hasta allí de nuevo pero a horas de sol.
En el zoco se respira un poco mejor aunque nos miran mucho. Se nos ofrece de todo, se nos llama. Me quedo con la tranquilidad de la Menara, los arabescos del palacio de  la Bahía.












































Observo a las parejas. Está permitido tener hasta cuatro esposas, dice el guía,  siempre que se las trate a todas por igual y ellas estén de acuerdo con esa situación. Pero en  la práctica no se da, comenta, los matrimonios suelen ser cosa de dos.Veo mujeres de todo tipo: desde quien no lleva la cabeza tapada, pasando por el frecuente hiyab  hasta quien cubre incluso sus manos con guantes y sólo deja libre los ojos. Una pareja me llama la atención. Rondarán los 20 años, al menos por la apariencia de él, porque a ella sólo le veo los ojos, muy pintados. Están sentados en un restaurante pero en cuanto nos colocamos en la mesa de al lado, él se levanta para pagar. Ella espera en pie, inmóvil, escondida entre  pliegues de ropa.  Pienso que tan sólo con una pincelada de gris payne podré abocetar su cuerpo.


























Nuevo destino: Albayda, o sea, Casablanca. . Mezquita fastuosa y de nuevo el mercado, el zoco en estado puro. Hay algarabía, movimiento, tatuadoras de henna que se ofrecen por todas partes pero sin insistir. Dicen que el verde es el color  de esta ciudad. Pero sin embargo, me llega tal vibración que las acuarelas tras la visita salen rojas..





De vuelta, tras estos escasos e intensos días,  me doy cuenta de que traigo en la memoria sensaciones muy diferentes. Y muchas reflexiones . Muchas preguntas que me ha dado miedo formular. Y muchas cosas que no comprendo. Eso sí, desesaría haberme llevado mil apuntes más para recordar  este olor a especias fuertes, las miradas penetrantes, los colores de impensable mezcla...
Al pasar la frontera nos hacen esperar. Un niño de apenas 10 años se ha metido de polizón por debajo del autobús para cruzar a Ceuta. Lo han descubierto, lo obligan a bajar. Vemos que llora.
Al guía le pregunto qué le pasará: " Lo devolverán. Sucede todos los días, muchos hacen igual. Es muy triste...En fin, esto es la vida, no se puede hacer nada..."nos dice.

Mientras el autobús avanza, me digo a mí misma que Marruecos es infinitamente hermoso. Mucho más cercano de lo que esperaba, pero desgraciadamente lleno de difíciles contrastes,mucho más honrado, más libre de lo que pudiera esperar. Y más visceral, sin duda. "Nuestro país está en vías de desarrollo, tengánlo en cuenta y sean pacientes" nos dijo el guía al empezar.

Mientras el autobús se adentra en territorio español, pienso en lo que a veces he leído o me han dicho quienes tienen ya  mucho recorrido de vida tras de sí: "Viajar a veces entristece, pero sin duda...siempre enriquece"



Mi agradecimiento a los guías que tan bien nos condujeron a través de este tour diferente y maravilloso: a Mohamed el guía, a Mohamed el chófer y a nuestra guía en Marrakech, cuyo nombre no puedo reproducir en árabe pero que traducido significaba "Gacela". Gracias por abrirnos la puerta a vuestro país. 




domingo, 5 de agosto de 2018

Una mirada al pasado

...Mucho tiempo sin escribir, pero no por ello falta de actividad. Quizá incluso demasiada...

Hace unas semanas alguien me pidió unos dibujos especiales: una reinterpretación libre, en blanco y negro, de alguna escena de playa de Joaquín Sorolla.  Un dibujo sencillo pero que fuera sugerente. Al final fue toda una serie, una larga zambullida en las costas de Levante...He encontrado tantísimo material...
Y como siempre, una idea lleva a otra. A las fotografías en sepia de la playa del Cabañal, a la imagen del maestro trabajando incansable al aire libre, rodeado de modelos humildes y hacendosos. A las duras condiciones de los pescadores, a la triste denuncia de la famosa obra "Y aún dicen que el pescado es caro..."
Y a los niños despreocupados, jugando en el agua, a las generaciones diferentes colaborando en el duro trabajo del mar.A esas figuras de pequeñas siempre sonriendo en la orilla, a los vestidos volando al viento, a la luz magistralmente reflejada en el lienzo con pinceladas cada vez más valientes.

Sorolla, un pintor incansable, un infatigable trabajador. Una aventura auténtica, fiel a sí mismo enmedio de las vanguardias.Siempre digo que si hubiera vivido por entonces, me hubiera encantado recibir clases de él. Por mucho que mire su obra nunca podrá dejar de fascinarme.

El pasado nos enseña tanto... Ante lo que nos dejaron los maestros, sólo cabe aprender.
Con toda humildad.
Y darles, desde luego las gracias





domingo, 20 de mayo de 2018

Llegaron los títeres



¡Bueno, bueno, qué honor recibir este tipo de visitas¡
Es una de las maravillas que ocurren en este parque, que a veces te encuentras con sorpresas como la de hoy: un fantástico teatro de títeres, con originalidad, años de experiencia y una extraordinaria empatía con el público. Los chiquillos que jugaban esta mañana en el parque han quedado encantados, sólo había que ver sus caras...


Factoría de trapos es el nombre de este grupo, muy activo, que además inaugura exposición en Antiquarium de Sevilla el 22 de Mayo.  Espero que sea muy visitada, desde luego, se  merecen un enorme éxito.
Y aquí dejo fotos de ellos y en concreto de un  simpatiquísmo ratón que se sentó junto a mis cuadros esta mañana. ¡Mucha suerte, factoriadetrapos¡


viernes, 18 de mayo de 2018

Ese lugar en el río...



De nuevo, en uno de los encuentros de los domingos en el parque de la Buhaira recibí una agradable visita. No nos conocíamos en persona pero al saber mi nombre, él se acercó y me contó.

Que tenía una obra mía, me dijo, de aquellos tiempos en que funcionaba la galería abades 47, con el entrañable Javier Mantilla al frente.
Es un paisaje del río, un kiosco especial lleno de vegetación y parasoles que invitan a disfrutar tranquilamente del agua que fluye. Me encantaba pintarlo y a día de hoy sigue siendo para mí uno de los motivos más encantadores en esa zona.








Y sí, el agua fluye y los detalles cambian  pero la ribera sigue ahí, igual de bonita.
¡Mil gracias a Manolo Gordillo y a su pareja por la foto y por la visita¡.

sábado, 21 de abril de 2018

De libros y un poco más




Este año la asociación Buhaira-arte nos propuso a los socios una interesante exposición que tomara como tema principal la literatura.  Se trataba de escoger un libro y realizar una obra plástica en torno a él.

¿Extraer un sólo libro, uno nada más,un sólo mensaje? Hay muchos que para mí son especiales. Imposible escoger...

Una mujer a la que quiero muchísimo me sacó de la indecisión. Y por ella, y para ella escogí un libro en el que ni siquiera había pensado. Un libro conocido de hace muchos años, un libro que habla de dificultades, de actitudes soberbias, de falsos juicios y sobre todo de amor. En este caso, del amor entre un hombre y una mujer.


Quizá nunca hubiera imaginado este cuadro, ni esta carga de romanticismo que difícilmente puedo ver en este mundo nuestro ...Por otra parte tampoco suelo pintar este tipo de motivos...


El libro es un auténtico clásico: "Orgullo y prejuicio" de Jane Austen.


Ahora, a punto de inaugurar la exposición colectiva, me alegro de haberlo hecho. El cuadro me ha dado sorpresas, ideas, quizá no lo esperaba así. Y me ha hecho disfrutar de aquellos entrañables personajes de la campiña inglesa.
Y además, enmedio del trágico bombardeo de noticias sobre violencia de género hacia el sexo femenino, me parecen absolutamente bellas las palabras con que  Mr. Darcy se declara a la mujer que ama:


"...He luchado en vano. Ya no puedo más. Soy incapaz de de contener mis sentimientos. Permítame decirle que la admiro y la amo profundamente..."



Ella le dijo que no.
Y él la respetó.
Y con toda dignidad y sin esperar nada cambio  él llevó a cabo actuaciones para ayudarla, para ayudar a su familia. Por amor pero siempre desde el respeto a su decisión.


Las cosas cambiaron, en el fondo los dos se amaban desde mucho antes.
Merecían sin duda, un final feliz.


"Final feliz" óleo/lienzo

lunes, 2 de abril de 2018

Entre las dunas



...Se adivinaba allí al fondo, entre las dunas. Madera, sombrillas blancas,,,Fue un instante fugaz, un mirada al pasar  pero enseguida supe que lo pintaría. Volví al otro día a hacer el boceto y a pensar la gama de la paleta.
Siempre me han parecido emocionantes los caminos que llevan al mar,  adonde se funden la espuma, las algas, el olor a sal. Supongo que contienen la promesa de días felices y absolutamente libres.








Y cuando alguien me  dice cuánto le gusta este cuadro, imagino que es porque también comparte ese sentimiento.


 (Dedicado con todo cariño  a Luis Miguel, a  María y a su niña, espero que os quede muy bien en el nuevo espacio)

martes, 27 de febrero de 2018

Un lujo...




...El jardín de los poetas, en el Alcázar de Sevilla, siempre me resulta particularmente agradable. Los turistas, los grupos, llegan ya diseminados tras la visita y nada puede alterar la absoluta paz del estanque, con el sobrio muro posterior a los grutescos, allá en la lejanía. Te encuentras con tu propia voz a solas, con el sol, con el rumor del agua...

Y como me decía Fernando, a quien tuve el placer de conocer el domingo pasado, y a quien dedico esta entrada, vivir esos momentos es disfrutar plenamente  del lujo: un lujo entendido como tiempo para  dedicarse a uno mismo, para autoconectar. El me contaba que en vez de irse a tomar café a cualquier bar,  entra precisamente en la cafetería de los  jardines, para disfrutar de la paz y de la naturaleza...

Y es que a veces el verdadero disfrute está en esos momentos, en un recuerdo,unas palabras, una frecuencia,  una conexión.. .











A veces todo es más sencillo de lo que parece...Bienvenidos sean ese tipo de lujos, desde luego...